El Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 326,634 casos de violencia de género entre 2020 y mayo de 2021, mientras transcurría la crisis sanitaria por COVID-19

106 mil 603 casos de violencia familiar de enero a mayo

23 mil 896 llamadas al 911 sólo en mayo

 

Expansión Política 

En 2020, la situación de confinamiento debido a la pandemia de COVID-19 alertó sobre el incremento de la violencia contra mujeres y niñas en los hogares. Este año, pese a que no se ha declarado una emergencia sanitaria, las cifras parecen seguir en aumento.

La Red Nacional de Refugios reporta que tan solo en los primeros cinco meses de 2021, al menos 13,631 mujeres huyeron de casa con sus hijas e hijos debido a la violencia que enfrentaban.

Además, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), de enero a mayo de este año, se reportaron 106,603 casos de violencia familiar. Mientras que en todo 2020 se registraron 220,031, que es la cifra más alta desde 2015.

Por estados, Colima ocupa el primer lugar con la tasa más alta de denuncias por violencia familiar (225.8 por cada 100,000 habitantes), seguido de la Ciudad de México (161.4) y de Coahuila (151.8).

“Los registros que tenemos, aún con las deficiencias en los datos del gobierno, reflejan que no solamente en 2020 se incrementaron las situaciones de violencias, sino que quienes hacemos estadísticas con enfoque de género identificamos un incremento en 2021 con respecto a los mismos meses de 2020”, dice en entrevista Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios.

La activista puntualiza que la Red Nacional detectó en todo 2020 un incremento del 40% en las violencias contra las mujeres en comparación con las atenciones que se brindaron en 2019. Y 2021 no ha sido la excepción: tan solo en los primeros 5 meses el aumento fue del 4% en comparación al mismo periodo del año anterior.

En un panorama más desalentador, expone que la cifra negra de violencias contras las mujeres en México es de casi el 90%, y aún así, destaca, los datos del Secretariado Ejecutivo muestran que si en años anteriores el promedio de feminicidios era de 10 al día; en 2020, la estadística llegó a 18 mujeres y niñas asesinadas.

“Esto es una muestra de que la pandemia por COVID-19 no solo no detuvo las violencias en contra de las mujeres, sino que generó las condiciones para que la impunidad, para la falta de acceso a la justicia y la revictimización”, señala Figueroa.

 

Las llamadas al 911

 

De acuerdo con el último reporte del SNSP, 4.32% de las llamadas de emergencia hechas al 911 en los primeros cinco meses de este año corresponde a denuncias por violencia familiar. Este es el porcentaje más alto con respecto a otros delitos tomados en cuenta en el informe sobre violencia de género.

En números totales, las denuncias pasaron de 17,399 casos por violencia familiar en enero, a 23,896 en mayo. Esta cifra supera incluso a la más alta registrada en marzo de 2020, el primer mes del confinamiento, con 20,504 denuncias.

El propio gobierno mexicano reconoció en 2020 que el confinamiento podía derivar en una situación de violencia para las mujeres y sus hijos, al ser obligadas a pasar más tiempo con sus agresores en el ámbito privado. Por ello, reforzó la línea de atención telefónica, pero ¿qué tan eficiente ha resultado?

“Es importante este esfuerzo, pero el gran hueco es que no tenemos el seguimiento a esas llamadas (…) Los registros nos hablan de que hubo un incremento, aún cuando en primeras declaraciones el presidente de México dijo que no creía que las llamadas de auxilio fueran reales. Pero la pregunta es ¿qué estrategias implementaron para que las mujeres pudieran no solamente seguir llamando, sino salir de sus casas a salvo?”, cuestiona Wendy Figueroa.

Como ejemplo, la activista indica que en la Red Nacional de Refugios se tiene la garantía de que la mujer que se acercó a ellos recibió en efecto la atención que necesitaba, y se le da un seguimiento al caso para saber que la víctima sigue con vida o si es una más de las estadísticas.

Algo que -dice- no ocurre con las líneas de emergencia del gobierno, pues tres de cada cinco mujeres que en 2020 se acercaron a la Red Nacional de Refugios ya habían acudido anteriormente a una institución gubernamental y no se les había escuchado.

“Y tampoco sirve tener esa información si no se aterriza en acciones. Es una oportunidad importantísima y una deuda que tiene en nuestro país en poder transformar estos datos en acciones efectivas”, dice la activista.

 

¿Persiste la doble pandemia?

 

“Sí, sin duda”, responde Wendy Figueroa, y agrega que históricamente México tiene una pandemia que lacera y que deriva en una crisis nacional derechos humanos: las violencias machistas.

“Esto es una pandemia histórica, que se agudizó y evidenció (con el COVID-19). Seguimos en pandemia, en estas dos pandemias que han incrementado las violencias contra las mujeres, tanto físicas y sexuales como económicas”, enfatiza.

Figueroa considera que ninguna de las dos pandemias ha sido abordada con perspectiva de género ni tienen una respuesta efectiva para la mitigación pese al incremento de casos.

En este sentido, advierte que sin un cambio de estrategias , basadas en la justicia integral y en la garantía de derechos humanos, México no solo seguirá teniendo estas dobles pandemias, sino que van a seguir aumentando las violencias contra las mujeres.

“(Preocupa) pensar en un nuevo confinamiento, en toda la extensión de la palabra, el regresar a las mujeres a ese espacio donde el patriarcado nos quiere tener controladas, pero, insisto, creo que la posibilidad de actuación viene desde los movimientos feministas, y nosotras seguimos preparándonos con acciones”, expresa Figueroa.