MUY INTERESANTE

Desde la Antigüedad a los conflictos modernos, muchas superproducciones han intentado reproducir algunas de las batallas más famosas de la Historia

  • Pearl Harbor (Michael Bay, 2001)

    Pearl Harbor (Michael Bay, 2001)

    Los avances en efectos digitales permitieron al duo Bruckheimer/Bay lanzarse a la nueva moda de reconstrucción multimillonaria de desastres iniciada con Titanic (1997). El ataque japonés a la base norteamericana está filmado sin escatimar en espectacularidad, con el espectador poniéndose incluso en el punto de vista de las bombas que caen, y una de las maquetas más grandes de la historia del cine, la del buque Oklahoma, hundido durante la batalla.

    El problema es que toda la parte de la película ajena al ataque no tiene más interés que el de cualquier otra superproducción. Más interesante puede ser repasar Tora! Tora! Tora! (1970), centrada en ofrecer el punto de vista de americanos y japoneses y en mantenerse fiel a la verdad histórica. Las escenas norteamericanas fueron rodadas por Richard Fleischer, y las japonesas por Kinji Fukasaku y Toshio Masuda, después de que Akira Kurosawa abandonara el proyecto. El resultado es una película sólida y fascinante, cuyos 40 años de edad no se le notan en absoluto.

  • Stalingrado (Joseph Vilsmaier, 1993)

    Stalingrado (Joseph Vilsmaier, 1993)

    El cine alemán sacó músculo en el 50 aniversario de esta batalla, que llevó a las pantallas en una película que no ahorró crudeza al recordar uno de los enfrentamientos más cruentos de la II Guerra Mundial. La trayectoria de un pelotón de soldados alemanes enviado como refuerzo a una batalla que todos saben condenada desde un principio es el hilo conductor de una historia destinada a acabar sin esperanza ni supervivientes.

  • Gallipoli (Peter Weir, 1981)

    Gallipoli (Peter Weir, 1981)

    Uno de los mayores desastres en la historia del ejército británico es recreado aquí por el director australiano Peter Weir, con el protagonismo de un casi principiante Mel Gibson. A través de la amistad de dos soldados australianos, llegamos a la Turquía de 1915 y a la inhumanidad de unos oficiales resueltos a provocar el mayor desgaste humano posible con tal de vencer. La última escena sigue siendo memorable.

  • Waterloo (Sergei Bondartchouk, 1969)

    Waterloo (Sergei Bondartchouk, 1969)

    Está bastante olvidada esta reconstrucción cinematográfica de la derrota definitiva de Napoleón, pero el productor Dino de Laurentiis la filmó como una superproducción en toda regla: Rod Steiger interpretó a Bonaparte, Christopher Plummer fue Wellington y Orson Welles, un contundente Luis XVIII. Contaron con más de 20.000 extras para filmar las escenas de la batalla del modo más realista posible. Merece una revisión, si se puede encontrar.

  • Murieron con la botas puestas (Raoul Walsh, 1941)

    Murieron con la botas puestas (Raoul Walsh, 1941)

    Una versión suavizada, mitificada y, en definitiva, falsificada del famoso (e inepto) general George A. Custer, al que Errol Flynn convierte en un gallardo oficial destinado a enfrentarse a una muerte heroica en Little Big Horn. Toda la fuerza del Hollywood clásico combinada con el talento de Raoul Walsh consigue un título imperecedero. Una obra maestra y una película imprescindible.

  • El día más largo (Andrew Marton, 1962)

    El día más largo (Andrew Marton, 1962)

    El mayor plantel de estrellas para la mayor invasión; hasta 42 actores de primera fila aparecen en esta producción basada en el best-seller de Cornelius Ryan sobre el desembarco de Normandía. Con los testimonios de miles de personas que habían vivido la batalla, la película busca ese espíritu coral. Sin embargo, la dureza de la playa de Omaha quedaría mucho mejor retratada en Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg,1998).

  • La batalla de Inglaterra (Guy Hamilton, 1969)

    La batalla de Inglaterra (Guy Hamilton, 1969)

    El primer rayo de esperanza que detuvo las aspiraciones de Hitler de hacerse con toda Europa tuvo lugar sobre los cielos ingleses y franceses en 1941. No es de extrañar que el cine inglés no escatimara medios a la hora de rememorar esta hazaña, en una producción con reparto internacional que, a pesar de su calidad, fue un fracaso de taquilla. Las batallas aéreas fueron rodadas en Sevilla y Huelva.

     

  • El Álamo (John Lee Hancock, 2004)

    El Álamo (John Lee Hancock, 2004)

    La versión dirigida y protagonizada por John Wayne en 1960 sigue siendo la película de referencia, mientras que ésta, producida por la Disney, se hundió en taquilla. Injustamente, porque presenta una visión de los hechos mucho más ajustada a la realidad histórica y cuenta con un magnífico plantel de actores. Lograda reconstrucción del asalto al fuerte, y no menos lograda la revancha del militar Sam Houston.

     

  • La carga de la brigada ligera (Michael Curtiz, 1936)

    La carga de la brigada ligera (Michael Curtiz, 1936)

    Aunque los guionistas cambiaron el año y el lugar de la acción –de la Crimea de 1853 a la India de 1850–, a nadie se le escapa que representa la famosa carga de Balaclava, que supuso la aniquilación del 27 Regimiento de Dragones del ejército inglés. Un nuevo desastre de la historia militar reconvertido en hazaña heroica por Hollywood, y un clásico con todos los honores.